Centenario de Jorge Hugo Román: Memoria, Misterio y la Riqueza de un Legado Inmortal

En un diálogo tan íntimo como revelador, con  Fulvia Lisi y Alejandro Arroz.de la Casa Taller Jorge Hugo Román  y referentes de la cultura salteña abrieron las puertas a la memoria viva del gran maestro Jorge Hugo Román, en el marco de la conmemoración por los cien años de su nacimiento. El encuentro sirvió como preámbulo para la presentación oficial de un libro de edición de lujo, editado en forma totalmente independiente, que rinde homenaje a un artista multifacético: pintor, dibujante, grabador, escultor, ceramista y docente.

La cita para el público quedó pactada para este viernes a las 18:30 en el Museo de Bellas Artes de Salta (Avenida Sarmiento y Belgrano), donde el público podrá descubrir esta obra bibliográfica y artística única.

Un Proyecto Interdisciplinario de Lujo

El gestor, realizador audiovisual e investigador Alejandro Arroz detalló cómo nació este ambicioso proyecto editorial:

  • Origen del encuentro: Tras más de dos décadas de colaboración continua entre Arroz, Fulvia y la Casa Taller —sumado al valioso aporte del artista plástico Guillo Pucci—, la idea del libro comenzó a gestarse hace tres o cuatro años por una propuesta impulsada por Fulvia.

  • Diseño y equipo: La obra fue diseñada por Pablo Lagomarsino, reconocido docente de la Escuela Tomás Cabrera y profesional de gran trayectoria. El proceso constituyó un trabajo interdisciplinario guiado por el respeto mutuo entre los cuatro realizadores.

  • Producción fotográfica minuciosa: Para evitar los destellos del vidrio y las distorsiones ópticas en la impresión digital, el equipo (conformado por Arroz, Pucci, Lagomarsino y el asistente Cristian Arias) realizó la titánica labor de desmarcar íntegramente las obras del taller (dibujos, pinturas, grabados y esculturas) durante varias semanas de meticuloso trabajo.

El Misterio de Hollywood en Salta: Tony Curtis, Yul Brynner y Christine Kaufmann

Uno de los capítulos más impactantes de la vida del maestro rescata un episodio inusual en la historia cultural salteña. En 1961, durante el rodaje de la célebre película Taras Bulba, las máximas estrellas del cine internacional recayeron en el antiguo atelier del artista, ubicado en el microcentro salteño.

  • Los visitantes: Actores de la talla de Tony Curtis, Yul Brynner (quien venía de filmar Los siete magníficos) y Christine Kaufmann compartieron veladas de camaradería en el taller del maestro.

  • El enigma: Continúa siendo un misterio indescifrable cómo estas luminarias llegaron a su atelier. En el taller aún se conservan botellas de whisky autografiadas por Tony Curtis.

  • El hallazgo en California: Román retrató a Kaufmann y realizó dos obras de Curtis (un dibujo en blanco y negro y un óleo a todo color). La pintura al óleo, cuya ubicación se desconocía localmente, fue descubierta e identificada hace unos tres años en una subasta en California realizada por los herederos del actor, logrando recuperar así el registro fotográfico histórico de esa obra.

Vínculos Artísticos y el Entramado Cultural de los Años 60

El diálogo rescató el cimiento cultural de Salta y la trascendencia de las figuras de la época:

  • El rescate de los maestros: Durante la charla se evocó con admiración a grandes figuras del arte como Alberto “Click” Cornejo (Gran Premio Nacional de Dibujo), Antonio Yutronich, Miguel Ángel Biasi, Alina Leigman Cerda y Osvaldo Juane.

  • El origen de la catalogación: En 2014, a propuesta de Víctor Fernández Esteban, Alejandro Arroz asumió de manera ad honorem la tarea de catalogar y fotografiar la donación de las obras de Román, lo que dio inicio a su vínculo estrecho con la Casa Taller, Fulvia y su hija Emanuela.

  • La efervescencia de los sesenta: Fulvia recordó sus inicios a los 14 años en la “Galería de Arte”, el primer espacio privado de exposición inaugurado por Benito Crivelli en un sector de su librería. Aquella época dorada integró de manera interdisciplinaria la pintura, la poesía y la música en torno a la Escuela de Bellas Artes, con artistas de altísimo nivel académico e intelectual.

Fulvia brindó un retrato íntimo sobre el método de trabajo y la personalidad del homenajeado:

Rigor y orden absoluto: Román se caracterizaba por una disciplina de trabajo estricta (habitualmente en horas nocturnas) y una pulcritud matemática. No concebía la labor si existían cenizas en el piso; mantenía sus lápices clasificados por grosor con puntas impecables y organizaba sus tintas chinas con precisión milimétrica.

  • Atmósfera museística: La primera impresión al ingresar a su taller familiar era la de un museo vivo, rodeado de mobiliario antiguo, una cuidada biblioteca y un equilibrio estético perfecto.

  • Armonía espacial: La integración entre el taller y el jardín —donde convivían esculturas de bronce, tallas directas en piedra y arreglos vegetales— respondía a la búsqueda de un equilibrio similar al de un jardín japonés, dedicando a veces jornadas enteras al reordenamiento y colgado armónico de un cuadro.

  • Formación académica: Román y su hermano (frecuentemente tomados por gemelos) fueron alumnos destacados del maestro Lorenzo Gilli —autor de la célebre obra sobre la Batalla de Güemes del Museo de la Ciudad—. Asimismo, mantuvo formación con referentes literarios como Leopoldo Marechal.

  • Luz afectiva: Un sello distintivo de su producción artística reside en el tratamiento especial y la iluminación emotiva que imprimía al retratar a sus hijos (entre ellos Gabriel, a quien conoció en Buenos Aires).

Una Cita con la Identidad Salteña

La invitación queda formalmente extendida a toda la comunidad salteña, jóvenes y adultos, para redescubrir las raíces y la vigencia del patrimonio plástico de la provincia en el Museo de Bellas Artes de Salta, celebrando un siglo de arte, rigor y sensibilidad.

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