El patrimonio cultural argentino suma el archivo personal del máximo exponente del charango. La jornada de donación se celebra con música en vivo, muestras y una peña popular.
El Archivo General de la Nación (AGN) suma a su acervo histórico un tesoro incalculable para la música popular: el archivo personal de Jaime Torres. Este viernes 18 de septiembre, en la sede de Parque Patricios (Rondeau 2277, CABA), la institución formaliza la donación junto a los herederos del artista en un evento libre y gratuito que combina memoria, una muestra fotográfica inédita, la interpretación musical de sus hijos Juan Cruz y Manuela Torres, y una gran peña folklórica. La fecha no es casual: precede al aniversario del nacimiento del músico, ocurrido el 21 de septiembre de 1938 en San Miguel de Tucumán.
El arquitecto que universalizó el charango
Hijo de inmigrantes bolivianos y discípulo del virtuoso luthier Mauro Núñez, Jaime Torres trascendió las fronteras de la música andina para transformarla en un lenguaje universal. Su maestría técnica no solo rescató al charango de la periferia folklórica para instalarlo en el centro de la escena musical sudamericana, sino que expandió sus posibilidades conceptuales e interpretativas.
Su consagración histórica se selló en 1964 al grabar la ejecución original de la Misa Criolla junto a Ariel Ramírez, hito que proyectó su figura a nivel global. A partir de allí, Torres trazó una carrera cosmopolita sin perder su raíz: llevó las melodías del norte argentino a escenarios emblemáticos como el Lincoln Center de Nueva York, la Filarmónica de Berlín y el Teatro Colón de Buenos Aires, demostrando que el charango podía dialogar de igual a igual con las orquestas más exigentes del planeta.
Mundiales, cine y el compromiso con Humahuaca
Su versatilidad lo llevó a protagonizar momentos singulares de la cultura masiva, como la ceremonia de apertura del Mundial de Fútbol de Alemania en 1974. En 1988, su sensibilidad compositiva quedó plasmada en la banda sonora de la película La deuda interna, obra clave del cine nacional.
Más allá de los grandes teatros, su mayor obra comunitaria fue la creación del Tantanakuy en 1975, un encuentro de instrumentistas sin fines comerciales en la Quebrada de Humahuaca que devolvió la voz a los músicos populares y que más tarde dio origen al Tantanakuy Infantil. Reconocido con el Premio Konex de Platino y la Mención Especial a la Trayectoria en 2015, el legado de Torres vive hoy en los documentos que custodia el AGN y en cada cuerda que repica en la quebrada.
